Alemania nazi y los judíos 1933 – 1939 – Antisemitismo

ANTISEMITISMO-EL ODIO A LOS JUDÍOS
El antisemitismo es un fenómeno enraizado en la cultura europea desde hace muchos siglos. La imagen del judío como asesino de Cristo (el crimen de deicidio) y el hecho de que la gran mayoría de los judíos se negó rotundamente a convertirse, provocaron la sospecha y el odio . En los países cristianos los judíos sufrieron humillaciones y expulsiones, fueron obligados a usar distintivos especiales sobre sus vestimentas y a vivir en guetos. Fueron señalados como hijos del diablo y acusados de asesinar a niños como parte de sus rituales religiosos. Sin embargo la Iglesia prohibió que se les niegue el sustento y el cumplimiento de los ritos de su religión e impidió su total exterminio.
En la era moderna el antisemitismo destacó los aspectos sociales, económicos y políticos de la existencia de los judíos. El antisemitismo moderno otorgó al odio antijudío tradicional nuevas características y dinamismo, por medio de las teorías raciales desarrolladas desde mediados del siglo XIX y popularizadas en los países europeos.
El término “antisemitismo”, que señala a los judíos como miembros de un grupo racial único, y no como personas que denotan una fe determinada o pertenecen a una nación diferente, fue introducido por primera vez en el discurso público en Alemania en los años setenta del siglo XIX.
Recién en la década del treinta del siglo veinte, con el fortalecimiento de la ideología nacionalsocialista y el ascenso de Adolf Hitleral poder en Alemania, el antisemitismo racial se convirtió en instrumento de un partido de masas y consecuentemente en la política oficial de un estado, el Tercer Reich.
La esencia judía se concretizaría según los antisemitas modernos en sus características biológicas. En el pasado el judío había tenido la posibilidad de escapar a las persecuciones por medio de la asimilación, o la renuncia a las costumbres de su tradición, o la conversión, adquiriendo de ese modo el derecho a la admisión a la sociedad europea. La concepción racial anuló esta posibilidad. Acorde a ésta el pueblo alemán sería la rama más pura y excelsa de la raza ario – nórdica, y los judíos por su parte una sub-raza, dedicada constantemente a subvertir el orden social establecido y a destituir a la raza superior de su posición de liderazgo.
La derrota de la raza aria y la victoria del judaísmo significarían la decadencia del mundo occidental y el ocaso del género humano.

EL ESTALLIDO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL Y LA

POLÍTICA ANTIJUDÍA

El comienzo de las persecuciones en Polonia

Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial comienza una nueva etapa de la política antijudía del régimen nazi. La guerra cambió totalmente la faz de Europa y del mundo en general, y causó la muerte de millones de civiles, miembros de pueblos y naciones diferentes. Durante la misma se llevó a cabo el diabólico programa genocida contra el pueblo judío.
Tres semanas después del ataque alemán, y mientras Polonia intentaba rechazarlo, la Unión Soviética invadió la parte oriental de ese país. La ocupación se realizó acorde al pacto secreto firmado casi un mes antes entre el ministro de relaciones exteriores soviético Molotov y el de Alemania, Ribbentrop. En el lapso de tres semanas Alemania derrotó a Polonia, quedando éste país dividido en tres partes: las zonas occidentales y septentrionales que incluían a Lodz, la segunda ciudad más importante del país, fueron anexadas a Alemania; los distritos orientales fueron anexados por la Unión Soviética; y los territorios restantes en el centro del país fueron denominados como zona del Gobierno General, y su destino permaneció indefinido en la primera época de la ocupación. Se estima que en la zona ocupada por los alemanes se encontraban 1.8 millones de judíos y más de un millón en la zona que ocupó la Unión Soviética.
Desde principios de la guerra los alemanes se desprendieron de todas las consideraciones políticas y morales que pusieron algún freno a sus acciones en tiempos de paz, cuando todavía era importante tener en cuenta a la opinión pública. Dejaron de tener reparos en el uso del terror contra el pueblo polaco, encarcelando y asesinando a sus dirigentes y elites intelectuales, y tratando de convertirlo en un esclavo al servicio de la “raza superior”.
Dado que la política respecto de los judíos y los métodos para solucionar la cuestión judía eran considerados como parte del plan destinado a impedir el daño que causaban los judíos al pueblo y al Reich alemanes, las SS y la policía se veían a sí mismas responsables de la ejecución de los mismos. Ya en setiembre de 1939 Reinhard Heydrich, jefe de la Oficina de Seguridad del Reich de las SS, envió una “orden urgente” que definió los procedimientos y el trato hacia los judíos en las zonas polacas ocupadas. En esa orden se dispuso que los judíos que habitaban pueblos y aldeas debían trasladarse a concentraciones más grandes en las ciudades (lo que constituyó un primer paso al establecimiento de guetos en las mismas). Asimismo se ordenó la formación de “consejos judíos” (Judenraete) encargados de la ejecución al pie de la letra de los edictos emitidos por las autoridades nazis. En esa disposición Heydrich hizo una distinción entre una etapa de transición en la ejecución de la “solución al problema judío” y la “meta final”, aunque no se debe suponer de que ya en esa época se había definido esa meta final como el exterminio total de los judíos y se había llegado a planificarla. Sabemos que existían planes indefinidos y la intención de solucionar el problema judío de un modo rápido y radical. En esa época aún prevalecía la tendencia a forzar a los judíos a emigrar de los confines del Reich alemán. Al entrar a las ciudades y poblaciones polacas los alemanes dieron rienda suelta a un sinfín de vejaciones y humillaciones hacia todo judío que se topaba con ellos. Judíos fueron golpeados y hechos objeto de burlas, las barbas de judíos observantes fueron brutalmente cortadas, y en muchos casos se organizaron ejecuciones públicas con el propósito de aterrorizar a la población.
Los ejecutores eran miembros de unidades especiales de la Policía de Seguridad (Einsatzgruppen) que acompañaban al ejército regular. Con su arribo era común el incendio de sinagogas y de edificios junto con sus ocupantes. Quienes se atrevían a salir a la calle eran secuestrados y enviados a realizar trabajos forzados, en especial la reparación de los daños causados por los combates. Luego de haber sido multados por el delito del estallido de la guerra, y la destrucción cosecuente, cayeron sobre los judíos una infinidad de edictos, entre ellos el registro de la mano de obra judía y la “obligación de trabajar”, la confiscación paulatina de sus bienes (por ejemplo, la “operación de las pieles” mediante la cual se obligó a habitantes de los guetos a entregar abrigos de pieles para uso de las tropas alemanas en el frente ruso, la confiscación de muebles, etc.) y la anulación de sus medios de subsistencia.
Los alemanes decretaron para los judíos en las zonas ocupadas la obligación de llevar un distintivo especial, tal como se solía hacer en la Edad Media, por lo común un brazalete blanco con una estrella de David azul, o una estrella amarilla sobre la chaqueta.

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